Archivos de la categoría ‘Comedia’

HISTORIAS DE FILADELFIA (1940)

25 Junio 2008

The Philadelphia story. USA. 1940. Director: George Cukor. Guionistas: Donald Ogden Stewart y Waldo Salt, basados en la obra de teatro de Philip Barry. Productor: Joseph L. Mankiewicz. Fotografía: Joseph Ruttenberg. Música: Franz Waxman. Intérpretes: Cary Grant, Katharine Hepburn, James Stewart, Ruth Hussey, John Howard, Roland Young, John Halliday, Virginia Weidler, Mary Nash. 112 min.

Siguiendo con los clásicos damos paso a esta comedia galardonada con dos Oscars de Hollywood, mejor guión adaptado y mejor actor (James Stewart). El día anterior a la segunda boda de la hija de una adinerada familia aparecerá en la mansión su ex-marido acompañado de una pareja de periodistas del corazón, los cuales desean realizar un reportaje en exclusiva del evento para su publicación.

Se trata de una comedia un tanto alocada, con imparables diálogos rápidos y mordaces, llenos de acidez y con continuas críticas entre los personajes. Ya el divertido prólogo mudo entre Cary Grant y Katharine Hepburn nos prepara para la revolución que se nos viene encima. Ambos actores demuestran sus grandes dotes para la comedia, especialmente la Hepburn que se muestra muy divertida y deshinibida. Cary Grant sin embargo, se limita a pasearse por la pantalla con su pose de galán y su cara de bueno, lo cual no es poco. También protagoniza la cinta James Stewart, quizás algo sobreactuado, como un periodista un tanto desubicado en el trabajo que le ha tocado acometer.

Adelantándose a su tiempo, la película realiza una fuerte crítica contra la prensa amarilla que tan de moda está hoy en día, de cómo es capaz de meterse en las casas de los famosos para sacar a la luz todas sus intimidades. A su vez da un repaso a la alta sociedad, poniendo en evidencia sus caprichos y su falta de personalidad.

Como comedia la cinta ha quedado un tanto anticuada, mostrándose excesivamente sosa en muchos momentos sin esa chispa de genialidad de otras comedias de la época. Los diálogos, pese a su mordacidad no llegan a provocar la carcajada y las situaciones son demasiado ñoñas por lo general. El tema del “me caso – no me caso” no da mucho de sí y llega a aburrir por su reiteración, lo cual resulta imperdonable en una comedia de este tipo. Además el guión se muestra absolutamente previsible, contando con momentos ingeniosos pero un desarrollo perfectamente predecible.

En mi opinión un clásico extremadamente sobrevalorado, a pesar de lo cual garantiza un rato agradable y entretenido.

Lo mejor: La impertinente hermana pequeña de la Hepburn.

Lo peor: Un final que se adivina desde la primera escena.

Valoración (de 0 a 5): 2

 

REBOBINE, POR FAVOR (2008)

10 Junio 2008

Be kind rewind. USA. 2008. Director y guionista: Michel Gondry. Productores: George Berman y Julie Fong. Fotografía: Ellen Kuras. Música: Jean-Michel Bernard. Intérpretes : Mos Def, Jack Black, Danny Glover, Mia Farrow, Melonie Diaz, Irv Gooch, Chandler Parker, Arjay Smith, Quinton Aaron. 101 min.

Dos jóvenes alocados quedan al cargo de un viejo video-club de barrio dedicado al alquiler de películas en VHS. Pronto descubrirán que han provocado la destrucción involuntaria del contenido de las cintas tras intentar sabotear una central eléctrica, por lo que tendrán que rodar ellos mismos las películas para evitar defraudar a sus clientes.

Estamos ante la nueva marcianada del inclasificable Michel Gondry, una película alocada y carente de toda lógica, pero que es capaz de encandilar al espectador con su desbordante imaginación a la vez que muestra un cariño especial por el séptimo arte con continuos homenajes a diferentes películas de éxito. Es Gondry un director odiado y amado a partes iguales, capaz de sacar de sus casillas a los cinéfilos de carácter más clásico y que personalmente nunca me ha acabado de convencer con sus largometrajes, todo lo contrario que con sus maravillosos video-clips musicales llenos de ritmo, frescura y originalidad. Pero puede que haya sido con esta disparatada comedia con la que más haya disfrutado de su corta filmografía, especialmente después de darle por perdido como director ante su soporífera última producción, La ciencia del sueño (2006).

Si bien al principio nos cuesta un poco entrar en situación, rápidamente nos encariñamos con los alocados protagonistas, un divertidísimo Jack Black en un papel hecho a su medida que resuelve con abrumadora naturalidad y soltura, y un melancólico Mos Def que nos muestra la parte más humana y sensible de un barrio humilde tratando de recuperar la figura de su idolatrado músico Fats Waller. El elenco de secundarios encabezado por Mia Farrow, Melonie Diaz y Danny Glover resulta también muy brillante, y destacaría en especial a los numerosos niños del barrio que se mueven con una soltura y naturalidad pasmosa ayudando a los protagonistas en su absurdo cometido a lo largo de todo el metraje.

Las revisiones que se realizan de las películas del video-club son divertidísimas y están rodadas con el frenético ritmo característico del director francés. Resulta tan absurdo todo lo que ocurre que acabamos aceptándolo y dejándonos llevar, lo cual hace que la película resulte perfectamente disfrutable pese a la simpleza de su guión.

Lo mejor: La perfecta mezcla entre disparate y melancolía.

Lo peor: Ahuyentará a todo aquel que no acepte las reglas del juego que Gondry establece.

Valoración (de 0 a 5): 3

CASHBACK (2006)

30 Mayo 2008

Cashback. Gran Bretaña. 2006. Director y guionista: Sean Ellis. Productores: Lene Bausager y Sean Ellis. Fotografía: Angus Hudson. Música: Guy Farley. Intérpretes: Sean Biggerstaff, Emilia Fox, Shaun Evans, Michelle Ryan, Stuart Goodwin. 102 min.

Un estudiante de bellas artes que sufre de insomnio tras abandonarle su novia, comienza a trabajar en el turno de noche de un supermercado de barrio. Allí conocerá gente de lo más variopinta mientras da rienda suelta a su imaginación para combatir el aburrimiento. Como es de esperar, el joven se enamorará de una de las dependientas con la que comparte turno.

Con una coherente mezcla de humor y melancolía, el británico Sean Ellis se estrena en el largometraje a partir de un cortometraje rodado dos años antes. De hecho, la película no es más que una versión ampliada del corto, empleando el autor las mismas secuencias ya rodadas y añadiendo otras nuevas. Y esto se nota en la película, que posee un arranque muy brillante y prometedor, pero que se va desviando de su divertida introspección para caer en el humor banal y redundante con el paso de los minutos, acabando la cosa convertida en una comedia simplona. Sin duda, lo mejor es el material extraído del corto, lo que nos hace dudar de la necesidad de haber rodado este largometraje teniendo ya un material tan compacto e interesante.

En cualquier caso la película es interesante, rodada con frescura y buen hacer, resultando muy brillantes los flashbacks, y con una buena utilización de la música y de determinadas filigranas que realiza la cámara. La voz en off, lejos de hacerse reiterativa como en la mayoría de filmes que la utilizan, aporta mucho al personaje y nos acerca los recuerdos del pasado del protagonista, con el único pero de resultar demasiado literaria en algunos momentos. De hecho, cuando habla de sus ex-novias nos viene a la mente el brillante trabajo de John Cusack en la excepcional Alta fidelidad (Stephen Frears, 2000), película muy superior a la que estamos comentando.

Hay que destacar la sensualidad presente a lo largo de todo el metraje, con algunos momentos muy atrevidos aunque nunca ofensivos ni chirriantes. Por el contrario, donde más flaquea el autor es en determinados momentos de supuesta trascendencia que nos son mostrados de un modo excesivamente grandilocuente.

Una comedia entretenida, superior a la media, pero que no pasará a la historia.

Lo mejor: El recuerdo de la infancia donde descubre el cuerpo femenino.

Lo peor: El empleado karateka.

Valoración (de 0 a 5): 2,5

CON FALDAS Y A LO LOCO (1959)

15 Mayo 2008

Some like it hot. USA. 1959. Director y productor: Billy Wilder. Guionistas: Billy Wilder e I.A.L. Diamond. Fotografía: Charles Lang. Música: Adolph Deutch. Intérpretes: Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon, George Raft, Pat O’Brien, Joe E. Brown, Behemiah Persoff, Joan Shawlee, Billy Gray, Dave Barry, Harry Wilson. 120 min.

Y seguimos con otra obra maestra del genial Billy Wilder, la que probablemente sea su película más conocida para el gran público. En ella se nos presenta a dos músicos del montón que se ven obligados a huir tras presenciar un ajuste de cuentas entre dos bandas de mafiosos en la época de la ley seca. Ante la falta de oportunidades y su necesidad de pasar desapercibidos deciden vestirse de mujeres para formar parte de una banda musical femenina. A partir de ese momento los equívocos y situaciones pintorescas se sucederán una tras de otra.

Se trata de una comedia alocada, divertidísima, con un guión milimétrico plagado de ironía y humor picante que hace malabarismos para sortear la censura de la época. Y vaya si lo consigue, con situaciones y diálogos llenos de dobles sentidos, un travestismo incipiente y una neumática Marilyn Monroe a la que explota al máximo en su sensualidad gracias a unos planos e iluminación muy estudiados unidos a un vestuario inconcebible para la época.

La película se inicia como si de una cinta de cine negro se tratara, aunque marcada desde el principio con el ritmo acelerado característico de esta pareja de guionistas. A partir de ahí el humor no deja tregua al espectador, esta vez sin el poso de amargura y de realismo crudo con el que impregnaron otras de sus grandes obras. Los diálogos son impagables y las situaciones rocambolescas en las que se ven envueltos los protagonistas en sus roles femeninos son de una imaginación desbordante.

El trío protagonista se encuentra en estado de gracia en esta película a pesar de los roces que Tony Curtis y Marilyn Monroe tuvieron durante el rodaje, y de los retrasos y continuos errores con los que la rubia platino desesperó al director austriaco. Jack Lemmon inició su próspera relación con Wilder en esta cinta, y lo hizo con una interpretación soberbia y divertidísima. Sobre él que recaen los momentos más cómicos de la película, saliéndole el tiro por la culata en cada una de las ocasiones hasta llegar a ese final antológico, probablemente el más famoso de la historia del cine. Tony Curtis también hace un papel extraordinario, llegando a desdoblarse en tres personajes diferentes a lo largo de la cinta con gran soltura en todos ellos. Y la sensual Marilyn Monroe hace su mejor papel interpretando a la alocada Sugar Kane, un personaje hecho a la medida de las aptitudes y limitaciones de la actriz. Hay que resaltar también al veterano Joe E. Brown como anciano millonario que caerá rendido ante los encantos de un Jack Lemmon travestido.

Una de las mejores comedias de la historia del cine, atrevida y muy imaginativa, que contradice la frase final ante su manifiesta perfección.

Lo mejor: La fiesta de chicas en la cama de Lemmon.

Lo peor: ¿Alguien se atreve a poner algún pero?

Valoración (de 0 a 5): 5

EL APARTAMENTO (1960)

7 Mayo 2008

 

The apartment. USA. 1960. Director y productor: Billy Wilder. Guionistas: Billy Wilder e I.A.L. Diamond. Fotografía: Joseph LaShelle. Música: Adolph Deutsch. Intérpretes: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Edie Adams, Jack Kruschen, Joan Shawlee, Hope Holiday, David Lewis, Naomi Stevens, Johnny Seven, Joyce Jameson, Willard Waterman, David White, Edie Adams. 125 min.

Volvemos a sumergirnos en la filmografía de Billy Wilder con dos obras maestras reconocidas unánimemente por la crítica internacional. En primer lugar con El apartamento, una comedia agridulce con grandes dosis de ironía ganadora de 5 Oscars incluyendo los de mejor película, director y guión. C.C. Buxter es un empleado de una firma de seguros que vive solo en un sencillo apartamento el cual presta a sus superiores para que se encuentren allí con sus amantes. Gracias a estos favores conseguirá mejorar su posición en la empresa.

Con esta trama políticamente incorrecta y que en su día fuera blanco de las críticas de los sectores más conservadores, la genial pareja de guionistas Wilder – Diamond tejen una comedia cargada de acidez y dobles lecturas, con una excelente galería de personajes encabezados por un inconmensurable Jack Lemmon como gris oficinista de nula personalidad pero gran corazón, capaz de rebajarse ante sus jefes con tal de evitarse problemas e ir ganando peso en la empresa. Shirley MacLaine borda el papel de ascensorista de la cual quedará prendado el inocente trepa y, junto a él, cualquier espectador masculino con un mínimo de sensibilidad. Por último destacar también la interpretación de Fred MacMurray como máximo dirigente de la empresa, un personaje con dos caras que representa la doble moral que supone tener una familia convencional aparentemente feliz y a la vez una amante a la que promete el cielo y las estrellas pero que realmente no es más que un entretenimiento para él. Un papel poco habitual en un actor que hasta ese momento se había consolidado en registros totalmente opuestos a este personaje.

Detrás de los gags, el humor corrosivo y las escenas románticas se esconde como tema principal de la cinta una profunda reflexión acerca de la soledad, siendo el máximo exponente de la misma el ingenuo oficinista que interpreta Jack Lemmon pero también representada en los personajes de MacLaine y MacMurray. Muy elocuentes son la escena de Lemmon pasando la noche en plena calle con un catarro de aúpa al recibir la llave equivocada o la del mismo personaje en la puerta del teatro esperando a una cita que nunca llegará. Resulta desolador ver a este individuo, patético pero a la vez entrañable, solo y sin un amigo al que acudir en todo Nueva York. Tan solo su vecino médico, pese a la negativa imagen que Lemmon se ha labrado en su edificio, acudirá en su auxilio en uno de los momentos clave de la película.

Los escenarios son también protagonistas de la película, especialmente el triste apartamento que da título a la película, con su decoración simple pero muy significativa y plagado de diversos utensilios como la raqueta de tenis para escurrir espaguetis que denotan la personalidad del protagonista. También son destacables las diversas estancias de la oficina en la que trabajan los protagonistas, especialmente los ascensores como metáfora del ansiado ascenso de Lemmon o la sala llena de mesas y luces encendidas en la que empieza la película.

Las escenas memorables se suceden una tras otra, la mayoría de ellas con resultados desastrosos para nuestro protagonista en las que demuestra su cobardía y pocas luces, hasta llegar a la mítica escena en la que Lemmon entrega la llave a su jefe y saca por fin a relucir un carácter que llevaba escondiendo toda la película. El final también es antológico, con una MacLaine desapareciendo en la oscuridad y su memorable carrera hacia un destino que hará que nos reconciliemos con el protagonista mientras nos queda una satisfactoria sonrisa en los labios.

Un guión redondo, sin cabos sueltos, que da lugar a una obra maestra sin paliativos.

Lo mejor: Un espejito roto en el que se reflejan las fracturadas vidas de los tres protagonistas.

Lo peor: Nada en absoluto.

Valoración (de 0 a 5): 5

SUCEDIO UNA NOCHE (1934)

6 Mayo 2008

It happened one night. USA. 1934. Director y productor: Frank Capra. Guionista: Robert Riskin, basado en una historia de Samuel Hopkins Adams. Fotografía: Joseph Walker. Música: Howard Jackson y Louis Silvers. Intérpretes: Clark Gable, Claudette Colbert, Walter Connolly, Roscoe Karns, Jameson Thomas, Ward Bond, Eddy Chandler, Arthur Hoyt, Alan Hale. 105 min.

Seguimos con otra película del amable Frank Capra, en este caso la primera película de la historia en conseguir los 5 Oscars más importantes (película, director, actor, actriz y guión). Una joven rica heredera se escapa del yate de su padre para poderse casar con un hombre al que él desaprueba. En su huída hacia Nueva York conocerá a un reportero que la acompañará a lo largo de un accidentado y divertido viaje.

Se trata de una comedia mítica de los años 30 que gozó de gran éxito en su momento y que plantea un gran número de situaciones divertidas que se irían repitiendo en sucesivos filmes con la guerra de sexos como telón de fondo. El estilo de la película responde al género de las denominadas screwball comedies, comedias alocadas en las que se suceden las escenas disparatadas todas ellas resueltas con humor y optimismo. A su vez se la puede calificar como una divertida road movie, ya que el transcurso de la acción se sitúa a lo largo de un viaje de varios días por las carreteras de Estados Unidos con sus noches en moteles incluidas.

Pese a contar con diversos altibajos a lo largo de su metraje, la pareja formada por Clark Gable y Claudette Colbert tiene una química especial que consigue que la película funcione de forma envidiable. Las continuas discusiones entre la repelente niña rica y el presuntuoso periodista no tienen desperdicio. Y como el roce hace el cariño, el progresivo acercamiento entre los protagonistas se hace inevitable de forma convincente. Hay que destacar la labor de Clark Gable, un actor que no es santo de mi devoción pero que demuestra en esta cinta una acertada bis cómica que no continuó explotando en sus posteriores películas.

El tono de la película resulta muy moderno para la época en la que fue rodada, con momentos llenos de picardía y atrevimiento, incluyendo un striptease masculino que encandiló en su día a las fans del actor norteamericano. Además, la película esconde un interesante trasfondo acerca de la relación entre ricos y pobres, con alguna escena en la que se puede entrever la angustia de los menos favorecidos. 

En definitiva, un clásico de la comedia que marcó pautas en un género cinematográfico que hoy en día sigue vigente.

Lo mejor: La escena del autostop.

Lo peor: Las imitaciones actuales sin originalidad ni gracia.

Valoración (de 0 a 5): 3

VIVE COMO QUIERAS (1938)

5 Mayo 2008

You can’t take it with you. USA. 1938. Director y productor: Frank Capra. Guionista: Robert Riskin, basado en la obra de George S. Kaufman y Moss Hart. Fotografía: Joseph Walker. Música: Dimitri Tiomkin. Intérpretes: James Stewart, Jean Arthur, Lionel Barrymore, Edward Arnold, Mischa Auer, Ann Miller, Spring Byington. 126 min.

Ganadora de los Oscars a la mejor película y dirección, esta comedia amable nos presenta a una peculiar familia en la que cada miembro desarrolla la actividad que quiere sin tener en cuenta los convencionalismos sociales. Los problemas aparecerán cuando la hija mayor de la familia se enamore del hijo de una familia cursi y adinerada.

Se trata de un clásico muy actual, ya que en estos tiempos donde lo que impera es el enriquecerse a cualquier precio y poder presumir que somos mejores que el vecino, la película supone un soplo de aire fresco dejando ver cuáles son los valores realmente importantes de la vida. Se trata de un guión muy original sazonado con momentos muy divertidos y otros melancólicos donde el mensaje es lo importante detrás de un festival de delirante frikismo y escenas insólitas. Tal es así que momentos como la llegada del señor Kirby a la casa en el día equivocado o el baile en la calle que se marcan James Stewart y su novia con unos niños resultan de un surrealismo sorprendente. Tras una escena de lo más disparatada siempre aparece otra más inaudita si cabe.

La película transmite un buen rollo continuo al espectador pero peca de ingenua e infantil en muchas fases, con un humor demasiado suave y complaciente en el más puro estilo de su director. Tal es así que muchas escenas y situaciones resultan chirriantes y están resueltas con demasiada sencillez, como el juicio de la parte final del film con un juez en plan “coleguilla” o la poco creíble conversión que sufre el adinerado señor Kirby. Toda la cinta es bastante divertida dando los actores rienda suelta a los delirios de sus personajes. Tan solo la recta final de film se vuelve un poco más seria para dar paso al inevitable happy end.

La película incita a la anarquía y a saltarse las normas establecidas por la sociedad para alcanzar la felicidad, pero resulta curioso ver como en esa familia tan liberal también se da la hipocresía, ya que los únicos que trabajan son los negros que ejercen de criados sin derecho a divertirse como el resto de los miembros de esa especie de comuna hippy. Tampoco se explica de donde sale el dinero para que esa panda de inconscientes den rienda suelta a sus paranoias.

En definitiva, una cinta original, divertida y con momentos casi surrealistas que resulta excesivamente ingenua y se debe entender casi como un cuento de hadas. En ciertos momentos me hizo pensar en la polémica Los idiotas (Lars von Trier, 1998 ) como el reverso tenebroso y vomitivo de esta cinta clásica.

Lo mejor: La primera visita del señor Kirby y su esposa a la casa.

Lo peor: Su excesiva complacencia.

Valoración (de 0 a 5): 2

EN BANDEJA DE PLATA (1966)

4 Mayo 2008

The fortune cookie. USA. 1966. Director y productor: Billy Wilder. Guionistas: Billy Wilder e I.A.L. Diamond. Fotografía: Joseph LaShelle. Música: André Previn. Intérpretes: Jack Lemmon, Walter Matthau, Ron Rich, Cliff Osmond, Judi West, Laurene Tuttle, Harry Holcombe, Les Tremayne, Lauren Gilbert, Marge Redmond, Noam Pitlik, Harry Davis, Ann Shoemaker. 125 min.

Seguimos con el sin par Billy Wilder en otra de sus divertidísimas comedias donde un inocente reportero simulará graves lesiones tras sufrir un accidente durante un partido de fútbol americano. Con ello tratará de conseguir el máximo beneficio económico siguiendo las instrucciones de su cuñado, un ambicioso abogado sin escrúpulos.

Se trata de una comedia corrosiva y absolutamente incorrecta en la que casi todos los personajes son unos pícaros sin escrúpulos que tratan de beneficiarse a costa de los demás. El atrevimiento de la clásica pareja de guionistas es total, ironizando sobre los abogados, los médicos y las enfermeras, e incluso permitiéndose alguna broma a costa del género femenino o de la raza negra, eso sí, manteniendo siempre un fondo positivo y moralizante. La cinta juega con la doble moral de sus protagonistas en escenas donde las carcajadas que surgen de manera espontánea esconden más de lo que parece.

La película está dividida en 16 breves capítulos con divertidos títulos que nos anticipan lo que en ellos va a ocurrir. El ritmo es trepidante ya desde el mismo arranque, con unas espectaculares imágenes de un estadio lleno a reventar poniendo un especial énfasis en la retransmisión televisiva del evento, donde el director nos anticipa lo importante que va a ser en el futuro la influencia de la televisión en el deporte, con sus miles de cámaras repartidas por el estadio y sus repeticiones a cámara lenta.

Walter Matthau se come la pantalla en cada escena con una de las mejores interpretaciones de la historia del cine, cargada de frases mordaces y diálogos antológicos perfectamente medidos. El resto del reparto es también brillante, especialmente un Jack Lemmon postrado en su silla de ruedas en la que se marca unos bailes divertidísimos y que nos recuerda a su personaje en la excelente El apartamento (Billy Wilder, 1960), dando vida a un pobre diablo del que tratan de aprovecharse todos los que le rodean. No es esta la única similitud con la obra maestra de Wilder, ya que ambas películas comparten un pequeño apartamento como escenario protagonista en el que transcurre la acción principal así como el estilo ácido e incorrecto de su propuesta. La debutante Judi West encarna también un importante papel como pérfida mujer que sólo se mueve por el interés económico, engañando a doble banda a sus amantes y dando fuerza a la teoría de la supuesta tendencia misógina del director austriaco.

Entre tanta locura la película adolece de algún altibajo en los momentos melancólicos que acompañan al personaje de Boom Boom Jackson, único decente en toda la película y cuya vida se echa a perder debido a las maquinaciones del resto del reparto. En definitiva, una comedia corrosiva que gana fuerza con los visionados y que el tiempo ha hecho que se sitúe entre las mejores obras de su director.

Lo mejor: La discusión de Matthau con sus vecinos abogados.

Lo peor: La falta de profundidad del personaje de Boom Boom Jackson.

Valoración (de 0 a 5): 4

¿QUE OCURRIO ENTRE MI PADRE Y TU MADRE? (1972)

2 Mayo 2008

Avanti! USA – Italia. 1972. Director y productor: Billy Wilder. Guionistas: Billy Wilder e I.A.L. Diamond, basados en la obra homónima de Samuel A. Taylor. Fotografía: Luigi Kuveiller. Música: Carlo Rustichelli. Intérpretes: Jack Lemmon, Juliet Mills, Clive Revill, Edward Andrews, Gianfranco Barra, Franco Angrisano, Pippo Franco, Franco Acampora, Giselda Castrini. 140 min.

Y sin movernos de Italia nos adentramos en otra comedia, en esta ocasión una de las últimas películas dirigidas por el genial Billy Wilder. Un hombre de negocios norteamericano se verá obligado a viajar a Italia para hacerse cargo del cadáver de su padre, fallecido en accidente de circulación. Una vez allí descubrirá que en el coche le acompañaba su supuesta amante, una mujer cuya hija también ha viajado hasta allí para ocuparse de su madre.

El ridículo título español de la película no debe repeler a nadie de acercarse a esta estupenda comedia, que si bien no llega al grado de excelencia de las obras cumbre de este director, posee un nivel que deberían envidiar la mayor parte de las comedias actuales. Las situaciones delirantes se suceden a lo largo del metraje, donde el inigualable Jack Lemmon vuelve a dar una lección interpretativa tratando de poner orden al desbarajuste con el que se encuentra. Le da la réplica una estupenda Juliet Mills, que con su carácter abierto y espontáneo resulta la contrapartida perfecta del actor protagonista. La evolución de la relación entre ambos personajes está contada de una manera muy creíble, de manera que el odio que se profesan en el momento inicial se va convirtiendo en atracción de forma muy sutil. La misteriosa relación de los padres de los protagonistas, pese a ser el teórico eje central de la cinta, no es más que una excusa para adentrarnos en la relación entre sus respectivos hijos, que es lo que realmente interesa al director.

La pareja Wilder – Diamond vuelve a firmar un excelente guión que bajo la apariencia de una inocua película de humor esconde, como es habitual en su carrera, una historia políticamente incorrecta plagada de infidelidades y humor negro. Se les puede echar encara algo menos de tacto que en sus comedias anteriores, quizá por tratarse de una película más moderna y estar sometidos a una censura menor que la que sufrían en las décadas anteriores. Tal es así que podemos disfrutar de los primeros desnudos en una película de Billy Wilder, los cuales se muestran sin venir mucho a cuento quizás como un simple reclamo.

Buena película pese a que fuera vapuleada por parte de la crítica en su momento, pero que en la actualidad se le está dando el reconocimiento que merece.

Lo mejor: El inicial intercambio de trajes en el avión.

Lo peor: Un metraje excesivo para lo que se nos cuenta.

Valoración (de 0 a 5): 4

VACACIONES EN ROMA (1953)

1 Mayo 2008

Roman holiday. USA. 1953. Director y productor: William Wyler. Guionistas: Ian McLellan Hunter y John Dighton. Fotografía: Henri Alekan y Franz Planer. Música: Georges Auric. Intérpretes: Gregory Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert, Hartley Power, Harcourt Williams, Margaret Rawlings, Tullio Carminati, Paolo Carlini. 119 min.

Siguiendo con la delicada Audrey Hepburn, nos sumergimos ahora en esta clásica comedia románica en la que una princesa europea, un poco cansada de sus obligaciones reales, decide mezclarse con la gente normal durante un viaje a la ciudad de Roma. Allí conocerá a un periodista norteamericano que disimulará no haberla reconocido y la acompañará en su ruta turística por la ciudad.

Resulta una delicia la interpretación de la simpática Audrey Hepburn, galardonada con un Oscar por esta interpretación en la que reluce en cada plano de la cinta. La química con el apuesto Gregory Peck es total (en un papel que rechazó Cary Grant), lográndose una encantadora comedia donde la picaresca del periodista por conseguir una exclusiva se irá diluyendo conforme el magnetismo de la princesa le vaya cautivando. Y el espectador lo entiende a la perfección ya que resulta irresistible el encanto de la protagonista, siendo éste uno de los motivos del éxito de la película.

El guión, por otra parte, no es más que un cuento llevado a la pantalla grande y que ha sido copiado una y mil veces, pero la sencillez y falta de pretensiones con la que está abordado unido a lo acertado de las divertidas situaciones que se van dando a lo largo del metraje, hacen que la película resulte una delicia absolutamente disfrutable. La cinta contiene varias escenas antológicas, como la visita a “la boca de la verdad”, los paseos a bordo de una Vespa o el decisivo encuentro de la princesa con la prensa, con participación de dos periódicos españoles como anécdota.

Si a esto sumamos una estupenda fotografía que nos muestra la ciudad de Roma en todo su esplendor y le unimos la brillante banda sonora del film nos encontramos ante una de las mejores historias de amor de la historia del cine.

Lo mejor: El final, dando un cierre realista a una historia de ensueño.

Lo peor: Las imitaciones que vinieron después y las que vendrán.

Valoración (de 0 a 5): 4