LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA (2007)

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Le scaphandre et le papillon. Francia – USA. 2007. Director: Julian Schnabel. Guionista: Ronald Harwood, basado en la obra autobiográfica de Jean-Dominique Bauby. Intérpretes: Mathieu Amalric, Marie-Josée Croze, Anne Consigny, Emmanuelle Seigner, Patrick Chesnais, Marina Hands, Max von Sydow, Isaach de Bankolé. 112 min. 

Un hombre queda totalmente paralizado debido a una extraña enfermedad, teniéndose que comunicar con el mundo exterior mediante el parpadeo de su ojo izquierdo. Su lucha por sobrevivir y su relación con los que le rodean serán el punto de partida de esta emotiva película. 

El arriesgado director neoyorkino Julian Schnabel nos muestra una historia tremendamente dramática de un modo absolutamente original, sin caer en la lágrima fácil ni en los tópicos habituales en este tipo de cintas, con un estilo visual rompedor y una narrativa convincente y coherente. Resulta asombroso como es capaz de meternos en la piel del protagonista gracias al recurso de la visión subjetiva y de escuchar los pensamientos del mismo, consiguiendo que nos sintamos plenamente identificados con el personaje y sus sentimientos.  

La labor del protagonista resulta encomiable, consiguiendo transmitir un amplio abanico de sensaciones a pesar de pasarse la película atado a una silla de ruedas. Muy destacadas son las bellas actrices femeninas, aportando un toque sensual a la cinta, las cuales dan una lección interpretativa mirando siempre a la cámara que representa la mirada del inmóvil protagonista. Así, la forma en que Marie-Josée Croze o Anne Consigny se comunican con el impedido así como sus reacciones resultan de una veracidad sorprendente. También destacadas resultan Marina Hands como ex – mujer y madre de sus hijos y Emmanuelle Seigner como su acobardada nueva novia. 

La cinta es tremendamente positiva pese a la dureza de la situación planteada, sobre la que no hace concesiones amables, pero huye de melodramatismos y autocomplacencia lo que la hace mucho más original y sincera con el espectador que otras obras populares pero manipuladoras como Despertares (Penny Marshall, 1990) o Mar adentro (Alejandro Amenábar, 2004). 

Lo mejor: El elenco femenino.

Lo peor: Que se evite su visionado por miedo a ver un dramón. 

Valoración (de 0 a 5): 3,5

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