JAPON (2002)

Japón. Méjico – Holanda – Alemania – España. 2002. Director, guionista y productor: Carlos Reygadas. Fotografía: Diego Martínez Vignatti y Thierry Tronchet. Música: Partituras de Arvo Pärt, Dimitri Shostakovich y Johan Sebastián Bach. Productor: Intérpretes: Alejandro Ferretis, Magdalena Flores, Carlos Reygadas Barquín, Yolanda Villa, Martín Serrano, Rolando Hernández, Fernando Benítez, Claudia Rodríguez, Bernabé Pérez. 136 min.

El provocador Carlos Reygadas debutó en la pantalla grande con esta cinta en la que nos relata la llegada de un hombre a un poblado rural para preparar su muerte. Allí se hospedará en la casa de un anciana india apartada del pueblo, cuya humanidad le hará despertar sentimientos que tenía olvidados.

Nos encontramos ante una película que por momentos podría considerarse casi un documental sobre la vida rural en Méjico, rodada con una excelente fotografía cuyas impactantes imágenes unidas a las composiciones de Pärt, Shostakovich y Bach logran una estimulante combinación para nuestros sentidos. Sin embargo, la irregularidad es la nota predominante en la película, ya que su estilo narrativo extremadamente pausado llega a resultar desesperante a pesar de que en determinados momentos aparezca alguna escena que nos deje maravillados por unos segundos.

El guión es bastante simple, basándose el desarrollo de la película en estimular los diferentes sentidos del espectador mediante largas escenas con mínimos diálogos casi ininteligibles. El reparto está formado por actores desconocidos con el feísmo como elemento común. Entre ellos destaca la anciana Magdalena Flores, que interpreta un personaje entrañable y conmovedor capaz de emocionarnos y dotando de una cierta frescura a la lentitud extrema con la que transcurre la cinta.

Sin duda se trata de una película que no dejará indiferente a nadie y que resulta difícil de olvidar, siendo la provocación el objetivo principal del director mejicano. Y la verdad es que por momentos logra noquear al espectador con escenas impactantes y de un extraño lirismo, pero el continuo esfuerzo de Reygadas por sorprender e impactar le hace caer en el exceso en demasiadas ocasiones, echando al traste los momentos brillantes de la cinta. Un cine diferente que levanta odios y adhesiones por igual.

Lo mejor: La escena sexual equina.

Lo peor: La escena sexual geriátrica.

Valoración (de 0 a 5): 1

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