EN BANDEJA DE PLATA (1966)

The fortune cookie. USA. 1966. Director y productor: Billy Wilder. Guionistas: Billy Wilder e I.A.L. Diamond. Fotografía: Joseph LaShelle. Música: André Previn. Intérpretes: Jack Lemmon, Walter Matthau, Ron Rich, Cliff Osmond, Judi West, Laurene Tuttle, Harry Holcombe, Les Tremayne, Lauren Gilbert, Marge Redmond, Noam Pitlik, Harry Davis, Ann Shoemaker. 125 min.

Seguimos con el sin par Billy Wilder en otra de sus divertidísimas comedias donde un inocente reportero simulará graves lesiones tras sufrir un accidente durante un partido de fútbol americano. Con ello tratará de conseguir el máximo beneficio económico siguiendo las instrucciones de su cuñado, un ambicioso abogado sin escrúpulos.

Se trata de una comedia corrosiva y absolutamente incorrecta en la que casi todos los personajes son unos pícaros sin escrúpulos que tratan de beneficiarse a costa de los demás. El atrevimiento de la clásica pareja de guionistas es total, ironizando sobre los abogados, los médicos y las enfermeras, e incluso permitiéndose alguna broma a costa del género femenino o de la raza negra, eso sí, manteniendo siempre un fondo positivo y moralizante. La cinta juega con la doble moral de sus protagonistas en escenas donde las carcajadas que surgen de manera espontánea esconden más de lo que parece.

La película está dividida en 16 breves capítulos con divertidos títulos que nos anticipan lo que en ellos va a ocurrir. El ritmo es trepidante ya desde el mismo arranque, con unas espectaculares imágenes de un estadio lleno a reventar poniendo un especial énfasis en la retransmisión televisiva del evento, donde el director nos anticipa lo importante que va a ser en el futuro la influencia de la televisión en el deporte, con sus miles de cámaras repartidas por el estadio y sus repeticiones a cámara lenta.

Walter Matthau se come la pantalla en cada escena con una de las mejores interpretaciones de la historia del cine, cargada de frases mordaces y diálogos antológicos perfectamente medidos. El resto del reparto es también brillante, especialmente un Jack Lemmon postrado en su silla de ruedas en la que se marca unos bailes divertidísimos y que nos recuerda a su personaje en la excelente El apartamento (Billy Wilder, 1960), dando vida a un pobre diablo del que tratan de aprovecharse todos los que le rodean. No es esta la única similitud con la obra maestra de Wilder, ya que ambas películas comparten un pequeño apartamento como escenario protagonista en el que transcurre la acción principal así como el estilo ácido e incorrecto de su propuesta. La debutante Judi West encarna también un importante papel como pérfida mujer que sólo se mueve por el interés económico, engañando a doble banda a sus amantes y dando fuerza a la teoría de la supuesta tendencia misógina del director austriaco.

Entre tanta locura la película adolece de algún altibajo en los momentos melancólicos que acompañan al personaje de Boom Boom Jackson, único decente en toda la película y cuya vida se echa a perder debido a las maquinaciones del resto del reparto. En definitiva, una comedia corrosiva que gana fuerza con los visionados y que el tiempo ha hecho que se sitúe entre las mejores obras de su director.

Lo mejor: La discusión de Matthau con sus vecinos abogados.

Lo peor: La falta de profundidad del personaje de Boom Boom Jackson.

Valoración (de 0 a 5): 4

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