PASION DE LOS FUERTES (1946)

My darling Clementine. USA. 1946. Director: John Ford. Guionistas: Samuel G. Engel y Winston Miller, basados en una historia de Sam Hellman sobre un libro de Stuart N. Lake. Productor: Samuel G. Engel. Fotografía: Joseph MacDonald. Música: Cyril J. Mockridge y David Buttolph. Intérpretes: Henry Fonda, Linda Darnell, Victor Mature, Walter Brennan, Tim Holt, Ward Bond, Cathy Downs, Alan Mowbray, John Ireland, Grant Withers, Jane Darwell. 97 min.

Este clásico western del maestro John Ford nos narra el mítico duelo acontecido en O.K. Corral entre los hermanos Earp y los Clanton. Tras resultar asesinado uno de sus hermanos y serle robado su ganado, Wyatt Earp acepta el puesto de sheriff de la ciudad de Tombstone para imponer la ley en la salvaje ciudad y hacer pagar a los culpables de semejante tropelía.

Se trata de una cinta rodada con una maestría soberbia, donde la trama transcurre con una naturalidad pasmosa mediante un estilo sobrio y austero. El guión avanza firme aunque con alguna fase un tanto lenta en la parte central de la cinta, y las interpretaciones resultan modélicas, especialmente la de un Henry Fonda cuya imagen en el porche balanceándose en su silla es ya mítica en la historia del cine. También destacable resulta Linda Darnell como la celosa y seductora Chihuahua, un personaje difícil de olvidar pese a sus pesaditas canciones. Al que encuentro desubicado es a Victor Mature como Doc Holliday, un actor al que no me creo en un papel de llorón que elige siempre la peor opción.

Realmente la película es antes una historia de amor que un western a la antigua usanza, pudiéndose decir que la historia de celos tiene más fuerza y carácter que el odio que se profesan los Earp y los Clanton. Se echa de menos que se nos dé alguna explicación más acerca de la relación que existió entre Doc Holliday y Clementine Carter y que tiene tan traumatizado al pobre chico, ya que la joven resulta ser un personaje fantasma que desencadena la tormenta pero del que nada sabemos. A pesar de la dominante parte romántica, los momentos puramente de género están rodados con la maestría propia de Ford, con unos planos para enmarcar y una tensión que se puede cortar con cuchillo, especialmente en el ansiado duelo final que se encuentra rodado con una maestría apabullante.

Un gran western que sin llegar a ser una de las obras maestras de Ford está a una gran altura a pesar de los altibajos que presenta a lo largo de su metraje.

Lo mejor: El primer encuentro entre Wyatt Earp y Chihuahua.

Lo peor: Los ataques de tos de Victor Mature.

Valoración (de 0 a 5): 3,5

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