UN TRANVIA LLAMADO DESEO (1951)

Tremendo melodrama el que nos ocupa a cargo del otomano Elia Kazan, en el que se nos presenta a Blanche (Vivien Leigh) una arrogante y a la vez remilgada mujer de oscuro pasado que se instalará en la humilde casa de su hermana Stella (Kim Hunter) y su violento marido (Marlon Brando). Su presencia creará un grave conflicto en la pareja y afectará a la salud mental de la propia Blanche.

Basado en la obra teatral del popular Tennessee Williams, autor a su vez del guión de la cinta, Elia Kazan construye un potente melodrama, tenso y sin concesiones, sustentado en unas interpretaciones que resultan absolutamente magistrales. Prueba de ello son los 3 Oscars interpretativos que recibió la cinta (mejor actriz a Vivien Leigh, mejor actriz secundaria para Kim Hunter y mejor actor secundario para Karl Malden). Sin estatuilla se quedó la potente interpretación de Marlon Brando como Stanley Kowalski, que pese a encumbrarse como mito absoluto con su poderosa presencia en esta película perdió el Oscar en favor del Humphrey Bogart de La reina de Africa (John Huston, 1951). No en vano la venta de camisetas ajustadas se disparó en Estados Unidos tras el estreno de la película.

La película nos presenta un destructivo duelo psicológico entre Vivien Leigh y Marlon Brando, absolutamente desgarrador y con efectos colaterales en los emotivos personajes interpretados por Kim Hunter y un soberbio Karl Malden. Dicho duelo acabará derivando en lo físico con unas escenas de gran impacto las cuales sorprenden en una película del año 51, y todo ello a pesar de la suavización de algunos de los pasajes más escabrosos de la obra en su adaptación para la gran pantalla con el fin de evitar el implacable brazo de la censura (los motivos del suicidio del marido de Blanche o la violación que sufre ella misma, por poner dos ejemplos) . Y es que se trata de una trama muy fuerte mostrada de una forma intensa y sin cortapisas.

Mención especial hay que hacer de la banda sonora, compuesta por varios temas jazzísticos que nos aproximan a la ciudad de Nueva Orleans en la que transcurre la trama.

Una película dura, sin concesiones, que mediante un estilo cercano al teatro con largas tomas cargadas de diálogos de gran intensidad, nos hace reflexionar sobre las relaciones de pareja y familiares bajo la sombra del sometimiento y el maltrato. 

Lo mejor: La dominante y a la vez irresistible presencia de Marlon Brando, un personaje abominable pero que presenta un magnetismo difícil de explicar.

Lo peor: Que nos hunda moralmente con absoluta maestría pero no nos deje un solo resquicio de esperanza.

Valoración (de 0 a 5): 4

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