Archive for the ‘Intriga/Suspense’ Category

RED (2008)

28 octubre 2008

Interesante película incluida en la sección oficial fantástico del festival de Sitges pese a tratarse de un drama con cierta carga de intriga, donde el veterano Brian Cox interpreta a un hombre maduro al que tres adolescentes sin escrúpulos matan a sangre fría a su perro. El hombre no se quedará con los brazos cruzados y exigirá el arrepentimiento de los jóvenes.

Rodada con contención y una calma pasmosa, resulta sorprendente que la mano del mediocre Lucky McKee ande detrás de una dirección tan sobria. Quizá sea la aportación en la dirección del desconocido Trygve Allister Diesen la que haya conseguido que el californiano nos ofrezca su mejor obra. La película carece de originalidad y sorpresas, pero nos ofrece un sobrio relato social estupendamente narrado e interpretado que nos transporta hasta la América profunda, donde asistiremos al choque entre dos formas de vida totalmente opuestas, la de un humilde anciano tranquilo y noble que vive su vejez de forma pacífica y sosegada frente a la de unos niños mimados pertenecientes a la clase pudiente y que no dudan en acudir a papá para que les saque de los apuros.

La soberbia interpretación de Brian Cox es el pilar en el que se sostiene la película, merecido premio a la mejor interpretación en el festival. El escocés consigue dotar a su personaje de una humanidad asombrosa, consiguiendo que nos emocionemos en los momentos más dramáticos de la cinta. Como contrapartida Tom Sizemore interpreta al necesario antagonista de Cox, un hombre adinerado y sin escrúpulos incapaz de castigar la imperdonable actuación de sus hijos.

Pese a su corrección formal y estilística, la película deja un regusto a telefilme que no le favorece en absoluto y que contrasta con las buenas sensaciones que se perciben durante su visionado. Correcta, por lo tanto, pero sin capacidad de sorpresa ni de dejar una profunda huella en el espectador.

Lo mejor: El escalofriante monólogo de Brian Cox explicando su terrible pasado ante la cámara.

Lo peor: La previsibilidad de los acontecimientos que nos narran.

Valoración (de 0 a 5): 2,5

RAMIREZ (2008)

21 octubre 2008

Ramírez. España. 2008. Director y guionista: Albert Arizza. Productores: Albert Arizza y Mónica Goyanes. Fotografía: Albert Arizza y Dimas Almendros. Música: Juan Belda. Intérpretes: Cristian Magaloni, Sara Martín, Zoe Berriatúa, Geraldine Chaplin, Anastasia Meriaux, Olalla Escribano. 96 min.

El vivir cada día de un asesino en serie es un género del que se han rodado ya muchas películas. En general son cintas muy crudas, normalmente de bajo presupuesto y en las que rezuma el realismo más atroz. A este género se adscriben clásicos modernos como las brutales Henry, retrato de un asesino (John McNaughton, 1986), Ocurrió cerca de su casa (Belvaux – Bonzel – Poelvoorde, 1992) o Clean, shaven (Lodge Kerrigan, 1993). El debutante Albert Arizza se une al género con una obra sincera, de bajísimo presupuesto y mucho menos impactante que sus predecesoras. Ramírez es un joven atractivo y acomodado, que mantiene una extraña relación con su madre y se gana la vida traficando con drogas. En sus ratos libres, además, se dedica a asesinar mujeres a las que previamente ha seducido.

La corrección es la norma general de la cinta. Sin estridencias ni alardes, Arizza consigue que la película funcione consciente de las limitaciones de su presupuesto y de la falta de experiencia de los participantes. Cristian Magaloni resulta convincente en su papel de seductor asesino así como el resto de secundarios, de manera que la película transcurre sobria y sin chirriar en ningún momento.

Sin embargo, el director no nos ofrece nada que no hayamos visto ya. Pese a adentrarse en la psicología del personaje y mostrarnos sus intimidades con todo lujo de detalles, el director no consigue sorprendernos, impactarnos o sensibilizarnos por lo que la película se ve con interés pero también se olvida rápidamente.

Un interesante debut en el largometraje con un género en el que es muy fácil dar un patinazo, lo que augura un futuro prometedor para su director y reparto.

Lo mejor: Su humildad tan bien llevada.

Lo peor: El disfraz del final.

Valoración (de 0 a 5): 2

 

SURVEILLANCE (2008)

15 octubre 2008

Surveillance. USA – Alemania. 2008. Directora: Jennifer Chambers Lynch. Guionistas : Jennifer Chambers Lynch y Kent Harper. Productores: Kent Harper, Marco Mehlitz y David Michaels. Fotografía: Peter Wunstorf. Música: Todd Bryanton. Intérpretes: Julia Ormond, Bill Pullman, Pell James, Ryan Simpkins, French Stewart, Kent Harper, Kyle Biere, Hugh Dillon, Gill Gayle. 93 min.

Nunca he aguantado las películas tramposas. Me cuesta aceptar que se juegue con el espectador, que se oculten datos cruciales que se desvelan en la recta final, que existan giros inesperados… pero lo que no soporto es que se tome el pelo al espectador. Así pues, con mucho miedo entré en la sala a ver el segundo trabajo de la hija del sr. Lynch después de la estafa que supuso su estreno como directora con Mi obsesión por Helena (1993), una cinta donde la palabra tramposa se quedaba muy corta. Pero nada menos que 15 años han pasado desde que la hijísima nos estafara, así que valía la pena darle una nueva oportunidad. Y hay que decir que la película no supone el fraude de la anterior, pero cae en los mismos defectos de hace 3 lustros ofreciéndonos imágenes impactantes y creándonos grandes expectativas para acabarse saliendo por la tangente.

La película nos cuenta la investigación que llevan a cabo dos agentes del FBI para detener a un asesino en serie mediante el interrogatorio de varios testigos que han sido víctimas del psicópata: una familia, una pareja de jóvenes alocados y un par de policías corruptos. La directora, tratando de imitar el estilo de papuchi, realiza un montaje bastante impactante a partir de los testimonios de los afectados, el cual empieza de forma bastante interesante al construirse la historia a partir de tres puntos de vista diferentes pero cayendo en la linealidad con el transcurso de los minutos sin saber aprovechar la situación creada.

En el festival se han podido escuchar comentarios en los que se defendía la película argumentando que ofrece una interesante crítica de la corrupción policial, que posee una estructura original y rompedora, que se aleja de la comercialidad gracias a su estructura y atrevimiento, pero en mi opinión detrás de la espectacularidad de sus imágenes la cinta no hace más que caer en un tópico tras otro para acabar dando gato por liebre en un giro que, más que inesperado, resulta absurdo e indignante.

Técnicamente la película es impecable, contando con una fotografía y banda sonora capaces de absorber al espectador. Además cuenta con unas buenas interpretaciones, especialmente de la pareja protagonista con un sensacional Bill Pullman, sobrio y muy creíble, y una Julia Ormond que, a pesar de las incongruencias de su personaje, ofrece una gran interpretación llena de misterio y seducción.

Con sus defectos es una película que puede gustar al gran público, especialmente a aquellos menos experimentados en este tipo de producciones, pero resulta incomprensible que sea la ganadora de un festival como el de Sitges donde todos los años se proyectan varias películas de este pelaje que pasan sin pena ni gloria, y donde es venerado un autor como David Lynch por lo que es cuanto menos sorprendente que se pueda premiar a una burda imitadora de su cine como ha resultado ser su hija.

Lo mejor: Su poderío visual.

Lo peor: Que se engañe al espectador.

Valoración (de 0 a 5): 2

SAUNA (2008)

9 octubre 2008

Sauna. Finlandia. 2008. Director: Antti-Jussi Annila. Guionista: Iiro Küttner. Productores: Jesse Fryckman y Tero Kaukomaa. Fotografía: Henri Blomberg. Música: Panu Aaltio. Intérpretes: Ville Virtanen, Tommi Eronen, Rain Tolk, Sonja Petäjäjärvi, Kati Outinen, Taisto Reimaluoto, Vilhelmiina Virkkunen, Ismo Kallio. 83 min.

Esta intensa película, enclavada en la sección oficial Meliés a competición del festival de cine de Sitges 08, nos sitúa en una zona indefinida entre Suecia y Rusia a finales del siglo XVI. Allí un grupo de soldados se encargará de trazar la nueva frontera tras finalizar la guerra entre ambos países. En su deambular, la expedición irá a parar a una misteriosa aldea que no figura en los mapas y donde nada es lo que parece.

Bajo una impecable dirección y una magnífica ambientación, el director finlandés Anti-Jussi Annila nos ofrece un crudo alegato contra la guerra y las barbaridades que el ser humano es capaz de cometer bajo determinadas circunstancias. Tras un crudo arranque donde se nos muestra a unos personajes amorales y endurecidos en el campo de batalla, el paso de los minutos nos arrastra a un progresivo cambio de género, pasando del cine bélico e histórico con el que se inicia la cinta hacia terrenos sobrenaturales donde el terror puro se apodera de los personajes. Pese a lo chocante que todo esto pueda parecer, la transición está perfectamente hilvanada resultando convincente dado su sentido metafórico, y consiguiendo transmitir el miedo y sufrimiento de los protagonistas plenamente en el espectador mediante una intensidad que para sí quisieran muchos filmes de género.

Mención a parte hay que hacer de una excelente fotografía y banda sonora que, especialmente en el tramo final, es capaz de poner los pelos de punta al espectador junto a unas imágenes capaces de helar la sangre a cualquiera.

Lo mejor: El escalofriante final que no podía ser de otra manera.

Lo peor: En determinados momentos puede resultar de una excesiva aspereza.

Valoración (de 0 a 5): 3

TRANSSIBERIAN (2008)

6 octubre 2008

Transsiberian. Gran Bretaña – Alemania – España – Lituania. 2008. Director: Brad Anderson. Guionistas: Brad Anderson y Will Conroy. Productor: Julio Fernández. Fotografía: Xavi Giménez. Música: Alfonso Vilallonga. Intérpretes: Woody Harrelson, Emily Mortimer, Kate Mara, Eduardo Noriega, Thomas Kretschmann, Ben Kingsley, Samantha Morton. 111 min.

Estrenada fuera de concurso en la sección Fantàstic del presente festival de Sitges, el nuevo trabajo del cumplidor Brad Anderson podría definirse con una rail-movie en la que seguiremos a una pareja (Harrelson y Mortimer) en su viaje desde Pekín hasta Moscú a bordo del mítico tren Transiberiano. En dicho ferrocarril entablarán amistad con una joven pareja que parece esconder más de un secreto (Noriega y Mara).

Se trata de una película interesante, bien construida, narrada e interpretada. Muy correcta, quizás demasiado lo que le confiere un cierto engarrotamiento que no la deja fluir con naturalidad y en la que no se asume ningún riesgo. Anderson se muestra excesivamente academicista y ofrece una buena película apostando por lo seguro, de manera que nadie pueda salir decepcionado pero a su vez sin conseguir entusiasmar a nadie, todo lo contrario que con su anterior film El maquinista (2004), donde el riesgo se asumía en cada plano.

El sentimiento de culpa vuelve a ser el leitmotiv de la cinta, cuya carga recae sobre una sufrida Emily Mortimer que realiza una brillante interpretación. Misteriosa se muestra Kate Mara y algo más flojo el reparto masculino, con un Woody Harrelson bastante insoportable y un Eduardo Noriega que se pasa la película al borde de chirriar con su interpretación pero que sobrevive al envite y acabamos creyéndonoslo.

Contenida y bien narrada, salvo quizás en la recta final, esta nueva cinta de la factoría Filmax mantiene el interés durante su metraje y cumple su función con corrección pero no propone nada que no hayamos visto ya ni consigue emocionarnos más de lo imprescindible.

Lo mejor: La interpretación de Emily Mortimer.

Lo peor: Su excesiva corrección formal.

Valoración (de 0 a 5): 2,5

ANATOMIA DE UN ASESINATO (1959)

1 julio 2008

Anatomy of a murder. USA. 1959. Director y productor: Otto Preminger. Guionista: Wendell Mayes, basado en la novela de John D. Voelker. Fotografía: Sam Leavitt. Música: Duke Ellington. Intérpretes: James Stewart, Lee Remick, Ben Gazzara, Arthur O’Connell, George C. Scott, Eve Arden, Kathryn Grant, Joseph N. Welch. 160 min.

Con 7 nominaciones a los Oscar aunque incomprensiblemente sin ninguna estatuilla conseguida, esta excelente cinta de juicios nos detalla la defensa que ejerce un curioso abogado aficionado al jazz y la pesca de un policía que ha asesinado fríamente al hombre que presuntamente ha violado a su mujer.

Se trata de una de las mejores películas sobre abogados de la historia del cine, a la cual no le pesa el alargado metraje pese a estar centrada casi su totalidad en la sala donde se celebra el juicio. El guión es milimétrico, contando con una trama muy interesante en la cual tiene gran importancia un tema tan peliagudo como el de una violación, sobre la que se realizan diversas especulaciones de manera muy clara a pesar de la época. A su vez el drama y la tensión del juicio se ven continuamente salpicados de momentos más o menos humorísticos, especialmente de la mano de los colaboradores de James Stewart y del juez de la sala.

Mención especial merecen unos personajes sumamente interesantes con unas personalidades bien definidas y absolutamente creíbles. Las interpretaciones de todos los actores rayan un altísimo nivel, destacando un James Stewart inconmensurable sobre el que recae el peso de la trama y una Lee Remick seductora e inconsciente que se muestra como insustituible en el complejo papel que le toca interpretar. El elenco de secundarios es igualmente brillante, con los fiscales y el juez destacando en las escenas del juicio y el torpe ayudante del abogado aportando un toque simpático a la cinta.

Todas las declaraciones de los testigos, realizadas por estupendos actores de forma impecable, aportan datos de interés para que el espectador se haga una idea de lo que realmente ocurrió y acabe de conocer a fondo a los personajes. Sin duda se trata de una gran película de la historia del cine y una de las mejores de su género, lo cual consigue sin estridencias ni giros inesperados. Y todo ello con el imparable ritmo de Duke Ellington que elabora una banda sonora que resultará una delicia para los amantes del jazz.

Lo mejor: La sensualidad y falta de sentido común que demuestra el personaje de Lee Remick.

Lo peor: El comentario del juez sobre el término “bragas”.

Valoración (de 0 a 5): 4,5

TESTIGO DE CARGO (1957)

30 junio 2008

Witness of prosecution. USA. 1957. Director: Billy Wilder. Guionistas: Billy Wilder y Harry Kurnitz, basados en una adaptación de Larry Marcus de una novela de Agatha Christie. Productor: Arthur Hornblow Jr. Fotografía: Russell Harlan. Música: Matty Malneck. Intérpretes: Tyrone Power, Marlene Dietrich, Charles Laughton, Elsa Lanchester, John Williams, Una O’Connor, Henry Daniel, Norma Varden, Torin Thatcher, Philip Sonidoge, Ian Wolfe, Francis Compton. 116 min.

Un prestigioso abogado criminalista de Londres acepta defender al acusado del asesinato de una rica dama con quien mantenía una relación amistosa a pesar de las numerosas y contundentes pruebas que hay en su contra. El testimonio de la esposa del acusado resultará decisivo para el devenir de los acontecimientos.

Se trata de una excelente producción que cuenta con un guión redondo en el que no faltan la intriga, la sorpresa ni el humor, todo ello dosificado con precisión milimétrica haciendo funcionar la película de forma perfecta. Los diálogos son muy buenos y resultan de una naturalidad pasmosa, a la vez que están cargados de ironía y un continuo humor socarrón. Todo ello a cargo de unos actores en estado de gracia que dan una excelente lección interpretativa. A destacar especialmente el orondo abogado que interpreta un corrosivo Charles Laughton y la turbadora esposa del acusado a la que da vida una maquiavélica Marlene Dietrich.

La película se divide en dos bloques claramente diferenciados. El primero consta de la presentación de los personajes y el caso, con diálogos acelerados llenos de ironía y un humor continuado que se sitúa en segundo plano. A destacar la primera aparición de Marlene Dietrich y su primera entrevista con los abogados, donde el carácter chulesco y la presuntuosidad de la alemana dan un contrapunto perfecto a la naturalidad del resto de personajes. También es muy brillante la escena del flashback en el que se explica como la pareja se conoció en un club lleno de soldados. La segunda parte de la cinta se centra en el juicio, el cual resulta sumamente entretenido sin que decaiga el interés en ningún momento. La cara de desesperación de Tyrone Power ante las declaraciones de los diferentes testigos resulta todo un poema, destacando de nuevo el momento Dietrich en el que efectúa una declaración que sorprende a todos.

Una gran película de juicios que mezcla a la perfección el humor simpático y socarrón con una trama interesante resuelta brillantemente en un inesperado giro final.

Lo mejor: La persistente enfermera cuidadora de Laughton (su esposa en la vida real).

Lo peor: Una cierta falta de originalidad.

Valoración (de 0 a 5): 4

FUNNY GAMES U.S. (2007)

22 junio 2008

Funny games U.S. USA. 2007. Director y guionista: Michael Haneke. Productores: Christian Baute, Chris Coen, Hamish McAlpine y Andro Steinborn. Fotografía: Darius Khondji. Intérpretes: Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet, Siobhan Fallon, Boyd Gaines, Devon Gearhart, Robert LuPone, Linda Moran. 111 min.

Michael Haneke rueda un remake americano de su tremenda película Funny games (1997), volviéndonos a contar la historia de la familia secuestrada en su propia casa por un par de jóvenes sin escrúpulos. Y lo hace plano a plano, repitiendo exactamente igual cada escena de la película original, cambiando tan solo a los actores y el idioma.

¿Qué necesidad existe de volver a rodar una película exactamente igual a la original? ¿Qué valor artístico tiene? ¿Qué demonios a movido a un director como Michael Haneke, con prestigio y sin necesidad de acercarse al gran público, a realizar esta copia de su propia película? Son incógnitas que me cuesta entender, especialmente tratándose de este autor de culto. Comprendo que ante la crisis de ideas de la industria cinematográfica norteamericana se nos bombardee con nuevas versiones de películas clásicas y con interminables secuelas de cintas de éxito. Pero siempre aportando aunque sea una mínima originalidad o un punto de vista algo diferente al encontrarse en manos de otro director. Sin embargo esta maniobra, igual que la que perpetrara Gus Van Sant con la mítica Psicosis de Alfred Hitchcock, escapan a mi forma de pensar.

Abstrayéndonos de este hecho insalvable, la película no acaba de funcionar como debiera. Los actores están muy lejos de las geniales interpretaciones de la cinta original, especialmente en lo que a los jóvenes psicópatas se refiere. Michael Pitt queda a años luz del terrorífico Arno Frisch, sin conseguir perturbar las sensibles mentes de los espectadores. Tan solo Naomi Watts mantiene un buen nivel, mostrando un carácter más agresivo que el de su predecesora. En general las escenas están peor llevadas que en la cinta original, especialmente la huida del niño, que queda muy confusa y mucho menos angustiosa.

En definitiva, una película que jamás debiera haberse rodado pese a que de este modo llegue a más gente, lo que provocará que público poco preparado para los mazazos de este director alemán entre pensando que va a ver un thriller al uso y salga asqueado y sin entender un pimiento de una película no apta para mentes sensibles.

Lo mejor: Pese a todo, que también impacta.

Lo peor: Que no esté prohibido volver a rodar una misma película.

Valoración (de 0 a 5): 1.

FUNNY GAMES (1997)

21 junio 2008

Funny games. Austria. 1997. Director y guionista: Michael Haneke. Productor: Veit Heiduschka. Fotografía: Jürgen Jürges. Intérpretes: Susanne Lothar, Ulrich Mühe, Arno Frisch, Frank Giering, Stefan Clapczynski, Doris Kunstmann108 min.

Terrible historia del alemán Michael Haneke en la que una familia acomodada se verá acosada por una pareja de jóvenes de aspecto inocente y refinado pero que poco a poco irán mostrando sus sádicas intenciones, haciéndolos cautivos en su propia casa en la que vivirán un auténtico infierno.

Mediante un estilo frío y lento, con abundantes escenas interminables llenas de silencios y un amplio uso de la cámara fija, el controvertido director nos ofrece un estudio de la violencia en la sociedad moderna mediante una historia tan tremenda que resulta inevitable no revolverse en la butaca mientras se presencia. Pese a la brutalidad de la cinta, la violencia siempre queda fuera de campo lo que la hace aún más aterradora si cabe, ya que es la imaginación del espectador la que pone imágenes a las barbaridades que acometen la pareja de sádicos que asedian la casa. Tal es así que en la escena del primer asesinato, probablemente la más tremenda de la película, no vemos absolutamente nada ya que transcurre mientras la cámara se encuentra en otra habitación para posteriormente quedarse fija en un televisor manchado de sangre cuando vuelve a la escena del crimen, consiguiendo un desconcierto y angustia máximos en el impávido espectador.

Aún más aterradores resultan los diversos guiños que uno de los secuestradores hace a la cámara mediante sonrisitas y comentarios jocosos, buscando la complicidad del espectador que permanece inmóvil y sudoroso en su asiento. Estas licencias que se permite Haneke liberan momentáneamente la tensión que se vive en la pantalla, consiguiendo que soportemos el visionado total de la cinta al mostrarnos de esta forma evidente que todo es una ficción. Esto mismo es llevado al extremo en la controvertida escena del mando a distancia, que inicialmente puede chirriar al interrumpir tan bruscamente el único momento en el que se vislumbra algo de esperanza, pero que posteriormente nos damos cuenta que se trata de una nueva señal en la que el insensible director nos demuestra quien lleva las riendas y nos anticipa cómo va a terminar todo.

Las interpretaciones son absolutamente magistrales, empezando por la familia acosada cuya angustia traspasa la pantalla atenazando al respetable, con momentos tan brillantes como la huída del niño o la desesperada búsqueda de ayuda por parte de la madre, y terminando por la pareja de secuestradores cuyo cabecilla, un Arno Frisch que ya demostró sus instintos homicidas en la aséptica El video de Benny (Michael Haneke, 1992), hace una interpretación magistral, posiblemente una de las más aterradoras a la vez que irónicas de la historia del cine.

Una cinta que no deja indiferente a nadie, de complejo visionado y no apta para mentes sensibles, que hace sudar la gota gorda del espectador para provocar profundas reflexiones en los días sucesivos a su visionado. Además, la cinta mantiene toda su fuerza cuando la volvemos a ver pese a que sea imposible repetir el impacto que provoca la primera vez.

Lo mejor: El guiño que Frisch realiza a la cámara mientras la madre busca a la mascota de la familia, y que vaticina lo que se nos viene encima.

Lo peor: Que no esté nada lejos de la realidad.

Valoración (de 0 a 5): 4,5

OCULTO (2005)

12 junio 2008

Oculto. España. 2005. Director: Antonio Hernández. Guionistas: Enrique Brasó y Antonio Hernández. Productores: Albert Martínez Marín, José Nolla y Antonio Saura. Fotografía: Unax Medina. Intérpretes: Angie Cepeda, Laia Marull, Leonardo Sbaraglia, Gerardo Malla, Joaquin Climent, Gary Piquer, Emma Cohen, Geraldine Chaplin, William Miller. 

 

Durante una conferencia sobre el poder de los sueños se conocerán 3 misteriosos personajes y comprobarán que existen unas extrañas conexiones entre ellos. Como el roce hace el cariño, entre ellos se formará un extraño triángulo amoroso con consecuencias destructivas.

Se trata de un thriller psicológico del director de la destacable Lisboa (Antonio Hernández, 1999). Cuenta con un interesante arranque que crea unas expectativas que, como suele ser habitual en películas de este género, no acaban de verse saciadas con la resolución del film, donde se dan demasiadas explicaciones poco satisfactorias muy al estilo hollywoodiense.

Tampoco resultan brillantes las interpretaciones del trío protagonista, donde un despistado Leonardo Sbaraglia queda muy lejos de los buenos trabajos a los que nos tiene acostumbrados. La pareja femenina tampoco acaba de cuajar, resultando poco creíble Laia Marull y muy artificial Angie Cepeda a pesar del alto voltaje erótico de su personaje.

Pese a ello la película está bien rodada y cuenta con algunas escenas oníricas de gran belleza y misterio, difíciles de encontrar en una cinta de producción nacional, lo que la convierte en una rareza que puede satisfacer a los cinéfilos más curiosos.

Lo mejor: Los misteriosos sueños presididos por un monolito kubrikiano.

Lo peor: La sensación de incredulidad.

Valoración (de 0 a 5): 1